S/t, 36,9 x 30 cm
Aguafuerte y aguatinta / cartulina
Kurt Müller (Dresden, 1901- Quito,1986)
El talento creativo de Kurt Müller sorprendió, en los años 20 del siglo pasado, al pintor Oskar Kokoschka,
el cual ofreció al instante a Kurt Müller ser su alumno maestro (Meisterschüler en alemán), eso sucedió en
Dresden, Alemania. Oskar Kokoschka era entonces profesor en la Academia de Arte de Dresden.
Los padres de Kurt Müller no lo consideraron y le obligaron a dedicarse al comercio.
Kurt Müller llegó al Ecuador en los años 1937 - 38, refugiados del nazismo, del cual escapó primero a Checoslovakia,
después a Francia y de allí al Ecuador. Se asentó en Quito y formó con su esposa Vera la primera lavandería en
seco ¨LA QUIMICA¨. A su retiro en 1963, se dedicó totalmente al arte.
Apoyó en todo, en los años anteriores, a su hijo Mario, para que él si pueda estudiar arte y no sufrir incomprensión
como le pasó a él. A Mario lo conocí en Düsseldorf, en la Academia de Arte y en el año 1962 acepté la invitación
de Kurt Müller para venir al Ecuador. Viví en la casa de Kurt, viví en el tiempo que todavía tinia involucración
industrial y comercial, viví sus primeros tiempos de soltar toda la carga acumulada de "ser" lo que nunca quiso
ser y enfrentarse con el ARTE. Fue una lucha increíble, dedicándose primero a la pintura y en cierta manera
creando obra que era muy cerca en estilo a como pintaba su hijo Mario.
Superó increíblemente esa época de verdaderas angustias cuando finalmente se decidió dedicarse al la técnica
del GRABADO.
Necesitaba pocas instrucciones técnicas y se encontró con un mundo fascinante, al cual se involucró con tanto
interés que pronto descubrió que esa era su vocación.
Excepto yo, su joven amigo, que ya vivía en Guayaquil, no había otros grabadores en el país y Kurt, con una
disciplina asombrosa, entró más y más en materia y creó sus primeros grabados de los cuales siguieron cientos
y cientos hasta su muerte.
Pronto llamó la atención con su obra en Quito, lo nombraron Profesor de Grabado en la Universidad, formó desde
allí los primeros grabadores del país.
Aceptó dar clases en su casa en Guapulo y se convirtió en un exponente importante de esa técnica en el Ecuador.
Adquirió fama internacional, expuso en varios países del viejo como del nuevo mundo, su obra pertenece a
colecciones internacionales de Museos y de particulares y demostró con creces la confianza que le tenía Oskar
Ko
koschka.
Dejó un legado importante al país, una nueva generación de grabadores, los cuales en sí formaron una otra nueva
generación de Grabadores. Su inmensa obra, que su hijo Mario donó al Museo del Banco Central, hoy se encuentra
en la reserva del MAAC.
Kurt Müller es y será el más importante Grabador, a lado del maestro Galo Galecio, del Ecuador y no solo donó su
obra impresa, sino todas las planchas, las originales, para hacer futuras ediciones de su obra, auténticas ediciones,
las cuales honrarán su autor que dedicó su vida al Ecuador, y aportó con su talento en la formación de un valioso grupo
de artistas ecuatorianos que un día deberán, en conjunto, homenajear, con su propia obra, a su maestro Kurt Müller.